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domingo, 13 de abril de 2025

KERIGMA TEMA 10: LLENOS DEL ESPIRITU, SUS FRUTOS Y CARISMAS





Objetivo del tema: Mostrar que la Vida Nueva se manifiesta por sus frutos, los cuales hay que buscar y practicar.

Un árbol bueno, cuando crece, da frutos buenos. Si no, se le corta, se le echa fuera, y se le quema. Pero si da fruto, se le cuida, poda y abona para que dé más fruto.

Así como un manzano da manzanas y una higuera da higos, los que hemos recibido el Espíritu Santo debemos manifestar los frutos del Espíritu. Si en verdad el Espíritu Santo esta" en nuestros corazones se deben manifestar frutos de santidad en nuestras personas.

Dios, como sembrador, plantó ya su Buena Semilla (El Espíritu Santo) en una tierra que Él mismo preparó (en nosotros). Él la regó con Agua Viva y la abonó con la Sangre preciosa de su Hijo. Ahora, naturalmente espera que dé mucho fruto y un fruto que permanezca. Pero los frutos que Él espera son los frutos de la semilla que Él sembró; no de ninguna otra.

San Pablo nos dice claramente cuáles son los frutos del Espíritu:

El fruto del Espíritu es amor, alegría y paz; generosidad y comprensión de los demás; fidelidad y bondad; mansedumbre y dominio propio: Gal 5,22-23.

Por otro lado, los frutos de las cizañas plantadas por el enemigo son:

Fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordias, celos, iras, rencillas, divisiones, sectarismos, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes: Gal 5,19-21.

El árbol se conoce por sus frutos. Si estamos llenos del Espíritu, vivamos según el Espíritu y no según las tendencias de la carne y los criterios mundanos. Lo importante ahora para nuestra vida, no es el haber recibido una vez el Espíritu Santo, sino vivir de una vez para siempre, todos los frutos del Espíritu. ¿En verdad se están manifestando estos nueve frutos del Espíritu? Cuando en la primitiva Iglesia se tuvo necesidad de siete servidores, los Doce Apóstoles dijeron a la comunidad de creyentes:

Busquen a siete varones llenos del Espíritu Santo.

Hech 6,3.

La comunidad rápidamente los encontró y les presentó a los Apóstoles. Es que a estos siete hombres se les notaba tan claramente que estaban llenos del Espíritu Santo que fácilmente fueron identificados.

La gloria de Dios está en que demos mucho fruto. De una manera especial deben aparecer en nosotros los frutos que Dios reclama a su pueblo desde hace 28 siglos a través de su profeta Miqueas:

Se te ha declarado, oh hombre, lo que Dios te pide: —Practica la justicia —Ama misericordiosamente —Camina humildemente con tu Dios: Miq 6,8.

— Practica la justicia: Otro fruto del Espíritu es el vivir la justicia en todas nuestras relaciones económicas y sociales. La fuerza del Espíritu Santo debe llegar a invadir el campo social y comunitario de nuestra vida. Implantar la justicia de Dios en este mundo, en el ambiente y estructura donde nos encontramos, es tarea de todo hombre lleno del Espíritu. No se trata de que seamos justos nada más en el fondo del corazón sino que practiquemos y sembremos la justicia efectivamente.

— Ama misericordiosamente: Sobre todo en este fruto se conoce a los discípulos de Jesús: Jn 13,34.

Ámense los unos a los otros como Yo los he amado: Jn 15,13.

Antes no éramos capaces de amar como Cristo, pero ahora sí podemos, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado: Rom 5,5.

— Camina humildemente con tu Dios: La presencia del Espíritu Santo en nuestra vida nos va haciendo más y más conscientes de nuestra debilidad y que sin Él nada es posible. No somos sino siervos y nunca mejores o superiores a los demás.

San Pablo, por su parte, llega al terreno práctico y nos muestra tres formulas para vivir la vida del Espíritu:

A. —No extingan el Espíritu: leer 1 Tes 5,19.

B. —No entristezcan al Espíritu: leer Ef. 4,30.

C. —Permanezcan llenos del Espíritu: leer Ef. 5,18.

Nuestros primeros hermanos en la fe, vivían de manera extraordinaria todo este programa porque se podían ayudar los unos, a los otros. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos da testimonio de ello. Sobre todo en Hech: 2,42, se nos dice cómo le hacían:

Perseveraban en la comunidad, en la Enseñanza de los Apóstoles, en la Fracción del pan, y en las Oraciones.

a. —La Enseñanza de los Apóstoles. Esta enseñanza, como la de Jesús, era para vivir la fe las veinticuatro horas del día. No era tanto una doctrina teórica, sino ante todo la forma como un creyente se debía conducir en el mundo. Enseñanza basada en la Palabra del Señor. Todo recién nacido debe alimentarse de la Palabra de Dios contenida en la Sagrada Escritura. La Biblia no es un libro que hable de Dios, sino Dios mismo hablándonos. La Biblia no es un libro, es una Persona, la Persona misma de Dios que se revela y entrega a los hombres. Enseñanza también del misterio de Dios y de su obra salvífica en la historia. 

b. —Las Oraciones. Una de las primeras palabras que se le enseña a decir a un niño es "papá". Un recién nacido en el Espíritu debe igualmente aprender a decir "Papá" a Dios. Sin esta continua relación filial con Él, el Espíritu en ti se irá apagando y terminará por extinguirse. La oración personal es absolutamente necesaria para continuar en el camino del Señor. Sin ella se va enfriando el amor a Dios, no se adquiere nunca su sabiduría y se debilita su poder en nosotros. La oración comunitaria o litúrgica es igualmente indispensable. En ella se manifiesta la unión del pueblo de los redimidos, que, juntos, con Cristo a la cabeza, dan todo honor y toda gloria al Padre de los cielos. La oración personal debe promover en nosotros el gusto y el interés por la oración comunitaria y litúrgica, mientras que ésta a su vez, debe hacer crecer las ansias de un contacto más íntimo y personal con el Señor. 

c. —La Fracción del Pan. La Eucaristía es la fuente y el culmen de la evangelización. Los cristianos, ya marcados con el sello del Bautismo y la Confirmación encuentran su inserción plena en el Cuerpo de Cristo al recibir la Eucaristía. La Asamblea Eucarística es el centro de la comunidad cristiana. (Presb. Ord. 5). EI Bautismo es la fuente de la vida cristiana, la Confirmación su fuerza y la Eucaristía su culmen. Por eso, toda iniciación cristiana o renovación de esta iniciación debe culminar con la celebración del Misterio de la Eucaristía, en una vivencia continuada de la unión con Cristo, dentro del amor de la comunidad cristiana. La celebración de la Cena del Señor debe ser realmente una manifestación gloriosa de la muerte y resurrección del Señor, y una demostración eficaz de lo que anuncia y proclama. Por eso, debe tener las siguientes características: 

Kerygmatica: Verdadero anuncio de la muerte libradora de Jesús y proclamación efectiva de que está vivo en medio de su comunidad cristiana. 

Karismática: Donde se transparente con evidencia el carisma por excelencia, que es el amor, y se manifieste el poder de Dios que actúa entre los suyos a través de los dones espirituales. 

Koinonía: Donde se participe no solo del Cuerpo del Señor, sino también de todo lo que se es y de lo que se tiene, como ya lo proclamaba San Ireneo a finales del siglo segundo. El Espíritu Santo, cuando viene a nosotros, no llega solo, sino que viene con todos sus frutos. Estos frutos son el signo evidente de su presencia, y acción entre nosotros. Pero, aún más, viene con el rico cortejo de sus carismas para construir la comunidad cristiana. Estos carismas, son dones gratuitos de Dios, que reparte a quien quiere, para bien de todos. Por tanto, son más necesarios de lo que nos pudiéramos imaginar. A través de ellos tenemos la oportunidad de ser canales del amor y el poder del Espíritu, para bendecir a nuestros hermanos más necesitados.

Existe un sinnúmero de carismas que todos tenemos. Pero Dios ha querido regalar también carismas especiales que tienen un fin evangelizador, manifestando la presencia poderosa de Dios en medio de nosotros. Quien duda de los carismas de lenguas, profecías y curación no duda del poder de Dios, sino del amor de Dios. Estos carismas son para hoy y no sólo para el principio de la vida de la Iglesia, porque la Iglesia hoy sigue naciendo y extendiéndose en el mundo. Tal vez nunca han sido tan necesarios como hoy día. ¿Y quiénes somos nosotros para decirle a Dios: no quiero este o aquel carisma?

Dios quiere construir su pueblo a través de los carismas que edifican la comunidad. Quien se cierra a los dones del Espíritu ya se está cerrando al Espíritu de los dones y renunciando a ser instrumento del Señor para bendición de la comunidad.

A través de los carismas, experimentamos tanto el amor como el poder de Dios. Gracias a ellos testificamos que lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Ellos nos capacitan para lo que nosotros antes no podíamos hacer con nuestras solas fuerzas.

Por el uso de los carismas, nos convertimos en cooperadores en la construcción de la Iglesia de Jesús. Por eso no es lícito menospreciarlos ni reducirlos a unos cuantos. Quien niega cualquiera de los carismas no lo hace porque dude del poder de Dios. En realidad duda de su amor.

miércoles, 9 de abril de 2025

Oración al Justo Juez

 




La advocación del Justo Juez surgió del pasaje bíblico que narra cuando Jesús fue llevado a la presencia de Poncio Pilatos y a quien le dijo que su reino no era de este mundo.

También en el Evangelio de san Mateo se menciona que la esposa de Poncio Pilatos le envió un mensaje a su marido en el que le decía:

“No te mezcles en el caso de este hombre justo, porque, por Él había sufrido en un sueño la noche previa”.

Oración al Justo Juez: ¿en qué casos se le puede hacer una oración?

Se le hace una oración al Justo Juez para pedirle su protección de peligros y enemigos, para alejar a las personas que nos quieren hacer un daño. La envidia, el coraje y la frustración son emociones que pueden cegar a las personas y en su deseo de salirse con la suya, actúan de forma negativa.

Pero, ante una situación como éstas, es importante hacer una oración al Justo Juez, para pedir la protección y la fuerza necesarias para salir victorioso de ellas.


PRESIÓN DE GRUPO


Para hacer esta dinámica comencemos con la siguiente actividad:

En parejas haremos una «competencia de caras serias»: una persona debe hacer reír a la otra sin tocarla. Si durante un minuto no la ha hecho reír, el otro gana (podría haber eliminatorias hasta encontrar al campeón de hacer reír y al campeón de caras serias). Sería muy buena idea que saques fotos de los mejores momentos para ver juntos al final. Observemos que los hermanos que estaban intentando hacer reír a su compañero a como diera lugar, lo que estaban haciendo, podríamos decirlo de alguna manera, intentando influir en el otro. Influenciarlo. Presionarlo a hacer algo que él quería que el otro hiciera.

¿Cuánta gente allá afuera trata de influir en nosotros? ¿Nos tratan de presionar a hacer cosas?

Conectemos:

Las personas que están a tu alrededor influyen en tu vida —incluso sin que te des cuenta— simplemente al compartir tiempo contigo.

¿Saben qué es «influenciar»? Compartan entre todos lo que piensen que sea "influenciar"  y pongan algunos ejemplos. Los amigos o las personas que nos rodean pueden tener una influencia positiva. Quizás un compañero en tu clase de ciencias te enseñó un método fácil de aprender los nombres de los planetas en el sistema solar, o alguien en tu equipo de fútbol te enseñó a hacer un truco interesante con la pelota, o puede que admires a un amigo con el que siempre es agradable compartir tu tiempo y quieras parecerte a ella o a él; pero...

en esto de influir, hay algunos que nos tratan de influenciar para mal y nos insisten en que hagamos cosas inadecuadas, inaceptables, ilegítimas, injustas, ilegales, anticristianas y crueles.

Pensemos juntos en estas cosas negativas que otros pueden invitarnos a hacer. Compartan entre todos su reflexión.

Ahora Leamos  Éxodo 32:1-4

"Moisés no bajaba del cerro y le pareció al pueblo un tiempo largo. Se reunieron en torno a Aarón, al que dijeron: Fabrícanos un Dios que nos lleve adelante, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, que nos sacó de Egipto. Aarón les contestó: Saquen los aros de oro que sus mujeres, y sus hijos e hijas llevan en sus orejas, y tráiganmelos. Todos se los sacaron y los entregaron a Aarón. El los recibió y fabricó un ternero de metal batido. Entonces exclamaron: ¡Israel, aquí están tus dioses que te han sacado de Egipto!"

En este pasaje bíblico, la Biblia cuenta que Aarón, el hermano de Moisés, cedió una vez a la presión de su grupo. Fue cuando los israelitas lo rodearon para pedirle que les hiciera un dios. Otro díos distinto a Yahvéh. ¿Te lo imaginas? Estamos hablando del mismo hombre que había tenido el valor de enfrentarse al Faraón para declarar los mensajes de Dios (Éxodo 7:1,2,16). Sin embargo, Aarón no resistió la presión de su propio pueblo; se dejó influenciar por ellos para hacer algo muy malo, crearles un ídolo, al parecer, le fue más fácil enfrentarse al rey de Egipto que a sus propios compañeros.

Comenten este pasaje bíblico y compartan su enseñanza.







lunes, 7 de abril de 2025

Carta grupal


 

Actividad:

Arma grupos de 5 o 6 integrantes y entrégales una hoja

en blanco y un lápiz. Explícales que en esta primera parte

todos juntos le escribiremos una carta a un amigo que no

haya venido (quizás pueden aprovechar esta oportunidad

para escribirle a alguien que está enfermo o que hace algunas

semanas que no viene a la iglesia).

La consigna consiste en que cada uno debe escribir una frase

de saludo o aliento para esa persona y debe pasar el papel

para que la siguiente persona escriba su frase. Al finalizar,

todos firman la carta con sus nombres y el coordinador le hará llegar

esa carta dentro de un sobre a la persona.

Conectemos:

Una vez que terminan esta actividad, siguen con la segunda:

esta vez le escribiremos todos juntos una carta a Jesús.

La dinámica es la misma; cada uno pensará algo que quiere

decirle a Jesús (la hoja será una cartulina grande para que

quede pegada en el salón).

Leamos juntos:

Juan 10:11-16 "El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor.

 

Salmos 100:3

Juan 10:27-30

1 Timoteo 2:5-6





domingo, 6 de abril de 2025

Oración pidiendo sanación

 



Padre santo y Padre bueno, gracias por tu bondad para con todos nosotros. Gracias por todas las cosas buenas que nos has concedido a lo largo de nuestra vida. Me acerco a ti, Señor, para pedir que les concedas salud a aquellos que sufren alguna enfermedad en este momento. Señor, te pido que tu mano poderosa llegue hasta cada uno de ellos, concediéndoles alivio para sus dolores y ánimo para el espíritu.

Hay niños, jóvenes y adultos sufriendo ahora mismo por causa de enfermedades y dolencias fuertes. Muéstrales tu misericordia, Señor. Alivia el pesar y el dolor que sienten. Gracias, Señor, porque tú nos escuchas cuando clamamos a ti. Por favor, atiende el clamor interno de los que se sienten demasiado débiles por causa de la enfermedad. Dales nuevas fuerzas. Que ellos puedan sentir tu presencia y la paz incomparable que viene de ti.

Sobre todas las cosas te pido, Padre, que los enfermos puedan tener un encuentro contigo. Ayúdales a sentir tu presencia y tu mano sobre ellos. Que cada uno de ellos pueda tener contacto con personas que te aman y puedan escuchar el mensaje de salvación. Revela tu amor y tu cuidado a través de tus hijos. Que cada enfermo pueda escuchar sobre Jesús y su sacrificio de amor en la cruz. Que abran sus corazones a ti, Señor, mi Dios, para que reciban la sanidad del alma.

Muestra tu poder en medio de las enfermedades, Padre amado. Sabemos que tú puedes sanar cualquier enfermedad y en ti está puesta nuestra confianza. Queremos verte obrar en este día. En el nombre de Jesús, amén.

sábado, 5 de abril de 2025

Novena del abandono

 


¿Qué es la Novena del Abandono?

La Novena del Abandono procede del Padre Dolindo Ruotolo (1882-1970), Siervo de Dios y candidato a la beatificación (para convertirse en santo). Jesús reveló al Padre Dolindo las palabras que componen esta novena. Padre Dolindo, que se hacía llamar «el viejecito de María», sufrió durante gran parte de su vida, llegando incluso a vivir paralizado los últimos diez años antes de su muerte. También fue, en un tiempo, director espiritual y amigo del Padre Pío, quien, del mismo modo, encontró el amor de Cristo en su sufrimiento.

Ambos Padres Dolindo y el Padre Pío nos dejaron muchas palabras y oraciones que nos guían hacia la entrega a Cristo. También nos inspiran a ir siempre al encuentro de los demás con misericordia y amor, representativos de sus propias entregas a Cristo y de su amor por nosotros.

Al rezar esta novena de entrega, meditamos sobre las mismas palabras que Jesús dio al padre Dolindo a lo largo de nueve días, en los que escuchamos a Jesús decirnos que se lo demos todo y que pongamos en Él toda nuestra confianza.

 

¿Cuándo rezar la Novena del Abandono?

Recurre a la Novena del Abandono siempre que te cueste ocuparte de algo por ti mismo, siempre que te cueste entregar a Dios una preocupación, una duda o un sufrimiento.

Reza esta novena para entregárselo todo a Jesús y decirle: «Jesús, ocúpate tú de todo».

¿Por qué rezar la Novena del Abandono?

La Novena del Abandono es una de las oraciones más poderosas que Jesús nos ha dado. Jesús conoció al padre Dolindo Ruotolo en su dolor, sufrimiento, agonía y duda. Y a través de las palabras que Jesús le dio, también nos encontramos con Jesús en este lugar. Rezamos la Novena del Abandono para humillarnos y reconocer que no podemos con todo, solos: necesitamos que Jesús cuide de nosotros. Como repetimos a lo largo de esta novena, pedimos entrega para apartar los ojos de nosotros mismos y mirar a Jesús.

 

Como decía Santa Teresa del Niño Jesús, «Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría.

Esta novena del Abandono a la voluntad de Dios ha sido muy poderosa para las personas que la han rezado. A continuación, encontrarás dos testimonios de personas de nuestra comunidad Hallow sobre el poder de la Novena del Abandono:

«Me di cuenta de que no tenía nada que agradecer a Dios por las cosas que podía hacer por mí misma cuando le rechazaba y quería hacer las cosas a mi manera. La Novena del Abandono significaba esperar completamente en Dios, dejarle elegir completamente, dejar ir completamente mi voluntad y mi capacidad.»

«La experiencia de estos últimos nueve días despertando para entregarme a mí mismo y a mis días a Jesús ha cambiado completamente la forma de afrontar las tareas y retos que tenemos por delante. […] Me sorprende lo rápido que puede madurar un alma, y la cercanía a Cristo que uno puede experimentar en tan poco tiempo, es una de las experiencias que más me han cambiado la vida, y me gustaría seguir con este hábito en adelante.»

Esperamos que te unas para rezar la Novena del Abandono con Jonathan Roumie, el actor que interpreta a Jesús en ‘Los Elegidos’ The Chosen.




Cómo rezar la Novena del Abandono

Tiempo necesario: 5 minutos

Vuelve tus ojos a Jesús y reza para rendirte durante nueve días.

Comienza haciendo la señal de la cruz.

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo Espíritu Santo. Amén.

A continuación, lee las palabras que Jesús dirigió al padre Dolindo Ruotolo y que Él sigue hablándonos. Cada día de la novena, escucha y reflexiona sobre sus palabras y considera cómo te está guiando hacia la paz y el consuelo durante los próximos nueve días y para siempre.

Después de cada día, repite el estribillo de rendición:

«¡Oh Jesús, me abandono a Ti, ocúpate Tú de todo!». (10 veces).

«Madre, soy tuyo ahora y siempre. Por ti y contigo, siempre quiero pertenecer completamente a Jesús».

 

Día 1

¿Por qué os confundís preocupándoos? Déjame el cuidado de tus asuntos a mí y todo estará en paz. Te digo en verdad que todo acto de entrega verdadera, ciega y completa a mí produce el efecto que deseas y resuelve todas las situaciones difíciles.

 

Día 2

Rendirte a mí no significa inquietarte, disgustarte o perder la esperanza, ni tampoco ofrecerme una oración preocupada pidiéndome que te siga y cambie tu preocupación en oración. Va en contra de esta entrega, profundamente en contra de ella, preocuparse, ponerse nervioso y desear pensar en la consecuencia de cualquier cosa.

Es como la confusión que sienten los niños cuando piden a su madre que atienda sus necesidades y luego intentan atenderlas por sí mismos, de modo que sus esfuerzos infantiles se interponen en el camino de su madre. Rendirse significa cerrar plácidamente los ojos del alma, apartarse de los pensamientos de tribulación y ponerse a mi cuidado, para que sólo yo actúe, diciendo: «Ocúpate Tú».

 

Día 3

Cuántas cosas hago cuando el alma, en tanta necesidad espiritual y material, se vuelve hacia mí, me mira y me dice: «Cuídala tú», luego cierra los ojos y descansa. En el dolor rezas para que actúe, pero que actúe como tú quieres. No te diriges a mí, sino que quieres que me adapte a tus ideas. No sois enfermos que preguntan al médico cómo. No actúes así, sino reza como te enseñé en el Padre Nuestro: «Santificado sea tu Nombre», es decir, glorificado sea en mi necesidad. «Venga a nosotros Tu reino», es decir, que todo lo que hay en nosotros y en el mundo esté de acuerdo con Tu reino. «Hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo», es decir, en nuestra necesidad, decide como mejor te parezca para nuestra vida temporal y eterna. Si me dices de verdad: «Hágase tu voluntad», que es lo mismo que decir: «Ocúpate tú», intervendré con toda mi omnipotencia y resolveré las situaciones más difíciles.

 

Día 4

¿Ves crecer el mal en lugar de debilitarse? No te preocupes. Cierra los ojos y dime con fe: «Hágase tu voluntad, Ocúpate Tú». Yo te digo que me ocuparé de ello, y que intervendré como lo hace un médico y realizaré milagros cuando sean necesarios. ¿Ves que el enfermo empeora? No te enfades, cierra los ojos y di: «Ocúpate Tú». Yo te digo que me ocuparé de ello, y que no hay medicina más poderosa que mi intervención amorosa. Por mi amor, te prometo esto.

 

Día 5

Y entonces debo conducirte por un camino distinto del que ves, te prepararé; te llevaré en brazos; dejaré que te encuentres, como los niños que se han dormido en brazos de su madre, en la otra orilla del río. Lo que te perturba y te hiere inmensamente es tú razón, tus pensamientos y preocupación, y tu deseo a toda costa de lidiar con lo que te aflige.

 

Día 6

Sois insomnes; queréis juzgarlo todo, dirigirlo todo y verlo todo y os entregáis a la fuerza humana, o peor – a los hombres mismos, confiando en su intervención – esto es lo que obstaculiza mis palabras y mis puntos de vista. Oh, cuánto deseo de ti esta entrega, para ayudarte; ¡y cómo sufro cuando te veo tan agitado! Satanás intenta exactamente esto: agitaros y apartaros de mi protección y arrojaros a las fauces de la iniciativa humana. Por eso, confía sólo en mí, descansa en mí, ríndete a mí en todo.

 

Día 7

Hago milagros en proporción a vuestra plena entrega a mí y a que no penséis en vosotros mismos. Siembro tesoros de gracias cuando estás en la más profunda pobreza. Ninguna persona de razón, ningún pensador, ha hecho milagros, ni siquiera entre los santos. Hace obras divinas quien se entrega a Dios. Así que no pienses más en ello, porque tu mente es aguda y para ti es muy difícil ver el mal y confiar en mí y no pensar en ti mismo. Haced esto para todas vuestras necesidades, haced esto, todos vosotros, y veréis grandes milagros silenciosos continuos. Me ocuparé de las cosas, te lo prometo.

 

Día 8

Cierra los ojos y déjate llevar por la corriente fluida de mi gracia; cierra los ojos y no pienses en el presente, apartando tus pensamientos del futuro como lo harías de la tentación. Descansa en mí, creyendo en mi bondad, y te prometo por mi amor que si dices: «Ocúpate tú», yo me ocuparé de todo; te consolaré, te liberaré y te guiaré.

 

Día 9

Reza siempre dispuesto a entregarte, y recibirás de ello gran paz y grandes recompensas, aun cuando te confiera la gracia de la inmolación, del arrepentimiento y del amor. Entonces, ¿qué importa el sufrimiento? ¿Te parece imposible? Cierra los ojos y di con toda tu alma: «Jesús, ocúpate tú». No temas, yo me ocuparé de las cosas y bendecirás mi nombre humillándote. Mil oraciones no pueden igualar un solo acto de entrega, recuérdalo bien. No hay novena más eficaz que ésta.

 

Después de cada día, repite el estribillo de rendición:

«¡Oh Jesús, me abandono a Ti, ocúpate Tú de todo!». (10 veces).

«Madre, soy tuyo ahora y siempre. Por ti y contigo, siempre quiero pertenecer completamente a Jesús».

 

Por último, concluye con la señal de la cruz.

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

«Jesús, ocúpate Tú».