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jueves, 1 de julio de 2010

Cuarto tema (a): Fe y Conversión

TEMAS PARA LA RENOVACION DEL SACRAMENTO DEL BAUTISMO




NOTA: Comúnmente en los cursos de evangelización fundamental o seminarios de vida en el espíritu, "fe" y "conversión" se comparten en un sólo tema. Por razones prácticas y técnicas, he separado ambos conceptos en dos entradas diferentes.


4a.- Cree en Jesús y conviértete


Objetivo del tema: Tener un encuentro personal con Jesús Salvador, por la fe y la conversión. Hacer un acto de fe y de conversión.

Si Jesús ya nos salvó, ¿por qué entonces no experimentamos todos los frutos de la salvación en nuestra vida y en nuestro mundo? Ciertamente él ya nos salvó y nos dio la Nueva Vida. Pero lo que hace falta es que nosotros aceptemos y recibamos lo que Jesús ya ha ganado para nosotros. Un hermano tuyo te envía un documento (testamento) donde te hereda todos sus bienes, con la única condición de que tienes que ir donde él está para tomar posesión de ellos. El ya te los dio. Son tuyos, pero para poder hacer uso de ellos debes ir con tu hermano.

Jesús es tu hermano que te invita a participar su herencia de Hijo de Dios. El ya te dio la capacidad de llegar a vivir como tal. Lo único que necesitas es ir a él para hacer tuya la Vida Nueva que él te ha regalado. ¿Qué debemos hacer para vivir la vida de Jesús?, le preguntó aquella multitud a Pedro la mañana gloriosa de Pentecostés. Toda esa gente se había dado cuenta de que los Apóstoles, junto con María, vivían la vida humana de tal forma, que inspiraba a los demás a querer vivir de la misma manera. La respuesta de Pedro fue sencilla: crean en Jesús, conviértanse de sus pecados, y entonces podrán vivir la vida del Hijo de Dios resucitado. Fe y conversión es lo único que nosotros necesitamos para vivir la vida de Dios traída por Jesús.

La Fe

La fe es el medio necesario para conectar con la salvación, pues por ella habita Cristo en nuestro corazón: Ef. 3,17. Ciertamente sólo Jesús salva, pero el medio por el cual esa salvación llega hasta nosotros es la fe: Rom 5,1-2; Hech 10,43.

“Hemos sido salvados por gracia, mediante la fe, y esto no viene de nosotros mismos, sino que es un don de Dios”. Ef 2,8.
“La total justificación la obtiene por Jesucristo todo el que cree”. Hech 13,38.

Esta fe, don de Dios, es al mismo tiempo la respuesta a su iniciativa, que le dice: "sí te creo, y acepto cien por ciento al que Tú enviaste a este mundo para salvarme". Es confianza, dependencia y obediencia a Jesús salvador, muerto y resucitado que es el único mediador entre Dios y los hombres. La fe es la certeza de que Dios va a actuar conforme a las promesas de Cristo. Por tanto, la fe no es creer en algo, sino en Alguien; y entregarse a esa persona sin límites ni condiciones. Tampoco es un asentimiento intelectual a cosas que no entendemos, sino una confianza y dependencia a Dios y su plan de salvación. La fe ni es un sentimiento, ni se mide por la emoción, ni tampoco es autosugestión. Es una decisión total del hombre que envuelve todo su ser y compromete toda su persona.

“Si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia y con la boca se confiesa para conseguir la salvación”. Rom 10,9-10.

Cuando Pablo habla de corazón y boca se está refiriendo tanto a lo más íntimo, como a lo más externo del hombre. Es decir, la fe tiene que ser tan profunda como manifiesta. La fe, por tanto, nos lleva a actuar conforme a lo que creemos, cambiando nuestra forma de vivir. De otra manera no es fe, sino sentimiento, ideología o creencia.

El equilibrista

La fe en Cristo muerto y resucitado nos llevará a morir con él para resucitar con él. La fe, o se manifiesta, o no es fe. La fe que no se manifiesta sería como un fuego que no calienta ni quema. La fe, por ser fe, debe ser tanto interior como exterior.

En Nueva York hubo dos rascacielos impresionantemente altos, a treinta metros de distancia uno del otro. Un famoso equilibrista tendió una cuerda en lo más alto de estos edificios gemelos con el fin de pasar caminando sobre ella. Antes dijo a la multitud expectante:

- Me subiré y cruzaré sobre la cuerda; pero, necesito que ustedes crean en mí y tengan confianza en que lo voy a lograr...
- Claro que sí, respondieron todos al mismo tiempo.

Subió por el elevador y ayudándose de un vara de equilibrio comenzó a atravesar de un edificio a otro sobre la cuerda floja. Habiendo logrado la hazaña bajó y dijo a la multitud que le aplaudía emocionada.

- Ahora voy a pasar por segunda ocasión, pero sin la ayuda de la vara. Por tanto, más que antes, necesito de su confianza y su fe en mí.

El equilibrista subió por el elevador y luego comenzó a cruzar lentamente de un edificio hasta el otro. La gente estaba muda de asombro y aplaudía. Entonces el equilibrista bajó y en medio de las ovaciones por tercera vez dijo:

- Ahora pasaré por última vez, pero será llevando una carretilla sobre la cuerda. . . Necesito, más que nunca, qué crean en mí y confíen en mí.

La multitud guardaba un tenso silencio. Nadie se atrevía a creer que esto fuera posible...

- Basta que una sola persona confíe en mí y lo haré, afirmó el equilibrista.

Entonces uno que estaba atrás gritó:

- Sí, sí, yo creo en ti; tú puedes. Yo confío en ti... El equilibrista para certificar su confianza, lo retó:

"Si de veras confías en mí, vente conmigo y súbete a la carretilla. .."

Cuando en verdad le creemos a Jesús nos subimos a su cruz, muriendo a todo aquello que no nos deja vivir. Este tipo de fe nos permite ver lo invisible y esperar contra toda esperanza, ya que todo es posible para el que cree.

El cheque

Jesús ya realizó de una vez para siempre nuestra salvación. Por la fe nosotros aceptamos, recibimos y hacemos nuestra esa salvación ya ganada por su muerte y gloriosa resurrección. Jesús ya nos ganó y nos dio la salvación. Pero nos la dio en un cheque. Por tanto, tenemos que ir a cobrarlo al Banco de la Misericordia del Padre Celestial.

* Está firmado por el mismo Jesús. Su firma es muy sencilla: una cruz. El Padre conoce muy bien la firma de su Hijo. Nadie la puede falsificar.
* La tinta con que está escrito no es sino la misma sangre de Cristo Jesús: Los méritos de su muerte y resurrección.
*La fecha: El día de hoy. Hoy es el día de la salvación. Mañana podría ser demasiado tarde. Aprovecha la oportunidad.
* La cantidad: Una Vida Nueva. Vida de hijo de Dios.
*No está "al portador" o cash, sino al nombre y apellidos de cada uno. Ningún otro lo puede cobrar por nosotros.

No se puede ni endosar ni depositar. O se cobra hoy personalmente o se pierde.

*  El Banco de las Misericordias del Padre está abierto las veinticuatro horas. En estos momentos tú puedes manifestar tu fe en Jesús delante de su Padre.
*El cheque te lo regaló Cristo. Gratis. Es pura gracia. Para cobrarlo sólo debes tener confianza en que en verdad la muerte y resurrección de Jesús responden por la Vida Nueva que dice el cheque; que la Sangre de Cristo tiene suficientes méritos ante el Padre para otorgarnos lo que el mismo Cristo nos ganó: La Vida Nueva.

Ahora bien, la fe en que Jesús ya nos salvó, no nos permite buscar otros medios de salvación. Sería como si para subir a un edificio muy alto tratáramos de ascender por la escalera, teniendo el elevador a nuestra disposición. Jesús es ese elevador que nos lleva al Padre. Sólo hay que meternos en él por la fe para que nos lleve hasta Arriba.

Para experimentar plenamente la salvación de Dios es necesario esperarla con la seguridad que viene de la confianza en que Dios cumple lo prometido: Hágase en vosotros según vuestra fe, dijo Jesús a los dos ciegos que luego recobraron la vista: Mt 9, 29. Por otro lado, el esperar en Jesús significa confiar y depender sólo de él, y de nadie más.

La fe, dice J. Jeremías, "es la mano que toma la obra salvífica de Cristo y la ofrece al Padre". Es como la tubería que hace que el Agua Viva de la salvación llegue hasta nosotros, o como el cable que transporta la fuerza de la obra de Cristo a nosotros.

La fe se vive en cada circunstancia de nuestra vida, y de esa manera es posible experimentar en cada momento la salvación de Jesús. Por eso, recuerda San Pablo las palabras del profeta: "El justo vivirá por la fe". Rom 1,17; Ha 2,4. Es decir, vamos caminando de fe en fe, dando sucesivos pasos. Un paso no nos lleva hasta la meta, pero sí nos acerca. Por tanto, es necesario que hoy demos un primer paso en fe manifestando que creemos en Dios y su plan de salvación sobre nosotros.

2 comentarios:

  1. HOLA BUENAS NOCHES , HE LEIDO ESTA EXPLICACION Y ME HA PARECIDO EXELENTE ,ME HA SERVIDO MUCHISIMO PARA COMPLETAR EL TEMA QUE ME TOCA COMPARTIR EN EL RETIRO QUE SE LLEVARA A CABO EL PROXIMO SABADO,EL TEMA QUE ME TOCA DAR ES FE Y CONVERSION,GRACIAS DIOS LOS BENDIGA Y LOS GUARDE.AMEN

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